jueves, 22 de diciembre de 2011

Lluvia de millones para la banca europea

En el editorial del último número del Boletín Mensual del Banco Central Europeo (diciembre 2011) vienen algunas informaciones que todo comunista debe conocer, y que, para facilitar su comprensión, voy a desgranar a partir del propio texto original.

"En su reunión de 8 de diciembre de 2011, el Con-
sejo de Gobierno decidió, sobre la base de su aná-
lisis económico y monetario periódico, reducir los
tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos
básicos, tras la reducción de 25 puntos básicos de-
cidida el 3 de noviembre de 2011."

El BCE, entre sus funciones, tiene la de prestar dinero a los bancos comerciales de la UE. Lo que está diciendo aquí es simplemente que a partir de ahora reducirá el tipo de interés que les cobra por esos préstamos. Tras el 3 de noviembre el interés cobrado era del 1.25%, y con la reducción actual de 25 puntos básicos se quedará en el 1%. Las personas más avispadas ya se habrán dado cuenta de que, en economía, un punto básico significa un 0.01%.

Al tipo de interés con que los bancos centrales (el BCE en este caso) le cobran los préstamos a otras entidades financieras se le llama también "precio del dinero".

Las rebajas del precio del dinero se suelen hacer, en la politica economica, con la intención de hacer que el dinero fluya con mayor facilidad y así se reactive la actividad industrial y comercial. El argumento lógico es el el siguiente: si los bancos obtienen dinero del Banco Central más facilmente, se lo prestarán también más facilmente a las empresas y a las familias, para que unos y otros inviertan y gasten, lo que llevará a un aumento de la producción y del consumo, a un aumento del empleo, y por lo tanto a un crecimiento económico y superación de la crisis.

Con esas intenciones es con lo que se produce ahora la rebaja del tipo de interes hasta el 1%.

Continua el editorial:

 "Es probable que
la inflación se mantenga por encima del 2 % en los
próximos meses, antes de descender por debajo
del 2 %. Las tensiones intensificadas de los merca-
dos financieros continúan frenando la actividad eco-
nómica de la zona del euro, y las perspectivas
económicas siguen sujetas a una gran incertidum-
bre y considerables riesgos a la baja. En este con-
texto, las presiones de los costes, salarios y pre-
cios de la zona del euro deberían seguir siendo
moderadas en el horizonte temporal relevante
para la política monetaria. Al mismo tiempo, el
ritmo subyacente de la expansión monetaria sigue
siendo moderado. En conjunto, para la política
monetaria es esencial mantener la estabilidad de
precios a medio plazo, asegurando así un firme an-
claje de las expectativas de inflación en la zona del
euro en consonancia con el objetivo del Consejo
de Gobierno de mantener la inflación en tasas in-
feriores, aunque próximas, al 2 % a medio plazo.
Dicho anclaje constituye un requisito indispensa-
ble para que la política monetaria contribuya al
crecimiento económico y a la creación de empleo
en la zona del euro."

Las cuestiones importantes de este párrafo son:

-El énfasis por mantener la inflación cerca del 2 %

Este es un criterio técnico que se adoptó desde 1998 por el consejo de gobierno del BCE. Según sus estudios una inflación que se mantega  "inferior, aunque próxima, al 2% es lo bastante baja como para que la economía se beneficie plenamente de la estabilidad de precios".
Por estabilidad de precios se refiere a evitar tanto una inflación excesiva, como su opuesto, una deflación de precios.
Para no dejar ningún cabo suelto, hay que entender porqué la UE está tan interesada en combatir tanto la inflación como la deflación.
Que la inflación excesiva es un problema, todos más o menos lo admitimos y entendemos. Las subidas de precios perjudican a los consumidores, que al ver reducida su capacidad adquisitiva por la subida de precios, consumen menos, con lo que la economía se ralentiza, se pierden empleos, cierran empresas, etc.
Lo que no se suele decir, es que, además, ante altos niveles de inflación, los mayores perjudicados son en realidad los bancos. Más concretamente los acreedores. La cuestión es sencilla de entender: un préstamo de 100 euros a un interés del 10% y a devolver en un año, significa que el prestamista tendra dentro de un año 110 euros. Si, desde que el prestamo es concedido, hasta que es cobrado, es decir, durante esos 12 meses, la economía sufre una inflación del 20% los 110 euros que el prestamista cobrará al vencer el plazo son para él una pérdida de poder adquisitivo respecto a los 100 que prestó un año atrás. De hecho necesitaría cobrar 120 euros para simplemente mantenerse igual, sin pérdidas ni beneficios. Por su parte, en ese contexto de inflación alta, el deudor vería muy aligerada la carga del pago de la deuda. La inflación, al suponer mayores precios, y mayores sueldos, haría que para él el pago de la deuda se hiciese más fácil. Evidentemente, si por ejemplo el deudor tiene un sueldo de 1200 euros, la deuda de 110 euros es para él menos onerosa que si tiene un sueldo de sólo 1000 euros. Esto último es de todas formas, un añadido no esencial. Lo importante del asunto es que al aumentar la inflación, el banco se ve perjudicado. Incluso si hay una inflación que sólo aumenta los precios pero no los sueldos, y que por tanto no beneficia en nada al deudor, incluso entonces el banco se ve perjudicado.

En una economía como la actual, donde todos están endeudados con todos (particulares, empresas y Estados con bancos, bancos entre sí y con bancos centrales), una inflación alta que amenazase el delicado equilibrio entre unos y otros es algo que obviamente el BCE tratará siempre de evitar a toda costa (literalmente).

Pero también la deflación es un problema grave. La explicación "oficial" dice que el efecto de una bajada general y prolongada de precios es la disminución del consumo ya que, tal como afirma la wikipedia "los consumidores entienden que no merece la pena comprar (hoy) si mañana todo será todavía más barato". De ahí se derivan los mismos efectos indeseables que antes provocaba la inflación: cierre de empresas, perdida de empleos, etc.

Ahora bien, de nuevo hay que tener en cuenta la cara oculta del asunto, que vuelve a ser, como en el caso de la inflación, la reacción del endeudamiento ante la nueva situación creada. En caso de deflación, el pago de deudas, al contrario de lo que sucede cuando hay inflación, se hace más difícil para el deudor, pues

"las deudas tienen la característica de ser totalmente inflexibles frente a la deflación. Mientras los precios bajan, provocando el recorte tanto de los ingresos de las empresas como de los salarios de los trabajadores, el nominal de la deuda se mantiene inamovible. Y así, mes a mes, el peso real de la deuda aumenta, provocando los mismos efectos que una subida continuada de los tipos de interés. En el caso de las familias, una proporción cada vez mayor del salario se dedica al pago de las letras bancarias, minorando así la capacidad real de consumo; y en el caso de las empresas, los menores ingresos nominales cubren cada vez en menor proporción sus costes financieros."
(http://www.elmilitantecolombia.org/teoria-marxista/economia/311-que-sinifica-de.html)

Estas son las razones del esfuerzo continuo por parte de las autoridades europeas para mantener la inflación en ese nivel "cercano pero inferior al 2%", que no perjudique a los intereses de los acreedores por dispararse ni estrangule a los deudores cayendo demasiado.

Hay que añadir, sin embargo, que el hecho de que ese límite esté fijado en el 2%, y no el 1, el 3 o el 4, no obedece tanto a motivos técnicos como sociales. Más que ser el equilibro perfecto para la  economía, es el punto que permite explotar a la gente hasta el nivel más cercano a la rebelión popular, sin incurrir en ella. Una inflación, por ejemplo cercana al 3% aliviaría la carga de muchos deudores, pero fomentaría la inmediata protesta de los bancos. Una inflación cercana al 1% multiplicaría los beneficios bancarios, pero sometería a tal presión a las clases populares endeudadas, que no sería raro que se lanzasen armadas contra las sucursales bancarias y contra los parlamentos.

-Una vez establecida y entendida esa prioridad del BCE por mantener la inflación "cercana, pero inferior al 2%", la "política monetaria" y la "expansion monetaria" de las que habla este parrafo son sencillamente dos herramientas de las que el BCE se sirve para lograr tal objetivo. Subir o bajar el precio del dinero antes citado es una actuación típica de la politica monetaria. La expansión monetaria, como su nombre indica, es aumentar la masa de dinero en circulación. Los bancos centrales han de ser cuidadosos cuando aplican una expansión monetaria, ya que aumentar alegremente el dinero en circulación puede hacer que la inflación se dispare. Generalmente sólo aplican expansiones monetarias cuando preveen que habrá un crecimiento económico, o que hay condiciones para un crecimiento ecónomico, para que así la expansión monetaria vaya en consonancia con la economía real y no se produzcan desequilibrios. Por lo tanto se sobreentiende que antes de aplicar una expansión monetaria ,los bancos centrales hacen profundos estudios de las situaciones economicas generales de la sociedad. Por eso en muchos ámbitos de la economía burguesa se entiende que expansión monetaria y crecimiento económico son términos sinónimos. Asi por ejemplo vemos que la reciente decisión por la cual la FED ha descartado una nueva expansión monetaria en USA ha provocado la caida de las bolsas.


El editorial del BCE prosigue:

"Conforme a su esfuerzo sostenido por contribuir a
la situación de liquidez de las entidades de crédito
de la zona del euro, y tras la actuación coordinada de
los bancos centrales el 30 de noviembre de 2011
para proporcionar liquidez al sistema financiero
mundial, el Consejo de Gobierno decidió además
adoptar otras medidas no convencionales que me-
joren el acceso del sector bancario a la liquidez y
faciliten el funcionamiento del mercado monetario
de la zona del euro. Se espera que estas medidas
contribuyan a la concesión de crédito a los hoga-
res y a las sociedades no financieras. En este con-
texto, el Consejo de Gobierno decidió:"

Atención a estas "medidas no convencionales",  tiene tela la cosa.

"En primer lugar: efectuar dos operaciones de finan-
ciación a plazo más largo (OFPML) con vencimiento
a 36 meses y con la opción de reembolso anticipado
después de un año. Las operaciones se llevarán a
cabo mediante subastas a tipo de interés fijo con
adjudicación plena. El tipo de interés quedará fijado
en el tipo medio de las operaciones principales de
financiación durante la vida de la operación corres-
pondiente. Los intereses se abonarán al vencimiento
de la operación correspondiente."

Recordemos que una de las funciones del BCE es proveer de efectivo a las entidades comerciales. Esta primera medida no convencional se está refiriendo a eso. Lo que tiene de "no convencional" es que se va a ofrecer el dinero en condiciones especialmente ventajosas para los receptores. En primer lugar las operaciones se harán a un plazo más largo del habitual (que suele ser de varios meses a un año): 36 meses, y con opción de reembolso anticipado. Esa frase incomprensible que dice que " El tipo de interés quedará fijado en el tipo medio de las operaciones principales de financiación durante la vida de la operación correspondiente", no debe marearnos. Significa simplemente que el tipo de interés será bajo, muy bajo, casi regalado, y que si a los bancos aún les parece que es demasiado alto, se hará lo posible para rebajárselo aún más. De todas formas, la madre del cordero en esta primera medida es la "adjudicación plena". "Adjudiación plena" significa que a las entidades financieras no se les pondrá ningún límite a la hora de pedir dinero. Se les dará todo lo que haga falta. Así, simplemente, sin más. Esta medida es historica en Europa por varios motivos. No sólo es la primera vez que se toma. Desde la crisis alemana de hiperinflación de los años 20, el temor a la inflación ha sido algo atávico de los economistas europeos, de los alemanes especialmente. Una adjudicación plena era algo proscrito de los manuales y de la mentalidad de la economía burguesa europea durante todo el siglo 20. Que ahora, sin embargo, se recurra a tal medida, dice mucho de la desesperación en la que el capitalismo europeo se encuentra, y esto es algo que bajo ningún concepto debe pasar desapercibido para el proletariado.


"En segundo lugar: reducir el umbral de califica-
ción crediticia aplicable a ciertos bonos de tituli-
zación de activos, a fin de aumentar los activos de
garantía disponibles. Además de los bonos de titu-
lización de activos actualmente admitidos como
garantía en las operaciones de crédito del Eurosis-
tema, se admitirán aquellos cuya segunda mejor
calificación crediticia en la escala armonizada del
Eurosistema sea como mínimo «A» a la emisión y
en todo momento posterior y cuyos activos subya-
centes comprendan hipotecas residenciales y prés-
tamos a pequeñas y medianas empresas. Asimismo,
con carácter temporal, los bancos centrales nacio-
nales podrán admitir como activos de garantía
otros créditos no fallidos (préstamos bancarios)
que cumplan determinados criterios de admisibili-
dad. El banco central nacional que autorice la uti-
lización de estos créditos asumirá la responsabili-
dad de su admisión."

Hay una cuestión básica cuando se concede un préstamo: ver a quién se le presta el dinero, y las garantías que ofrece. Ante una oferta de adjudicación plena, cualquier listillo podría ir al registro mercantil, inscribir una entidad financiera, y después presentarse ante el BCE solicitando una limosnilla de 1000 o 2000 millones de euros. Evidentemente las cosas no son así. Las entidades receptoras de los préstamos deben demostrar sus garantías con las que harán frente a los pagos en caso de problemas. Bien, pues lo que esta segunda medida no convencional dice es que el BCE tendrá especial manga ancha a la hora de exigir esas garantías. Eso es "reducir el umbral de calificación creditica (...) a fin de aumentar los activos de garantía disponibles" Los "bonos de titulización de activos" son esos instrumentos financieros mágicos a través de los cuales todas las hipotecas basura contaminaron la economía mundial. Así, que basicamente, el BCE está diciendo que aunque los bancos presenten como única garantía una mierda pinchada en un palo, aceptará esa mierda como garantía suficiente y concederá el préstamo. Todo este párrafo no es más que una enumeración de los distintos tipos de mierdas que se admitirán como garantías. Así, además de los bonos de titulización,se admitirán  "aquellos cuya segunda mejor calificación sea A", "aquellos cuyos suyacentes comprendan hipotecas residenciales", "préstamos a empresas" (es decir, un pŕestamo será garantía de otro prestamo), etc. Leyendo esto no cabe más que imaginarse al actual director del BCE, Mario Draghi, que "entre enero de 2002 y enero de 2006 fue vicepresidente, por Europa, con cargo operativo, de Goldan Sachs", riendose de todos nosotros. Este párrafo hace sospechar que lo que sucederá es que los bancos presentarán como garantía de los préstamos toda la basura acumulada que tienen en sus balances. Cuando venza el plazo de 36 meses y deban devolver los prestamos se declararán incapaces, y el BCE se quedará con las garantías ofrecidas, las mierdas, los famosos activos tóxicos. Así el sector público se hará cargo de los desaguisados montados por esta gente en sus boyantes negocios.


"En tercer lugar: reducir el coeficiente de reservas,
actualmente del 2 %, al 1 %, lo que liberará activos
de garantía y respaldará la actividad del mercado
monetario. A consecuencia de la política de adju-
dicación plena aplicada a las operaciones princi-
pales de financiación del BCE y el recurso de las
entidades de crédito a esta opción, el sistema de
reservas mínimas no es tan necesario para controlar
las condiciones del mercado monetario como lo
sería en circunstancias normales."


Es de todos sabido que los bancos sólo guardan una pequeña parte del dinero que ingresan. La mayor parte la dedican a inversiones, la prestan a otros usuarios, etc. El porcentaje de reservas está definido por ley, y es distinto según los tipos de depósito bancario de que se trate (a plazo fijo, a la vista, etc). También varía por paises. Los depositos a la vista en USA tienen un coeficiente de reserva del 10%. En la UE era del 2%, aunque como vemos acaba de ser rebajado al 1%. Una rebaja tan drástica, provocará un aumento de la masa monetaria pues de hecho, debido al efecto multiplicador del dinero, cada euro ingresado en un banco podrá dar lugar, mediante préstamos sucesivos, a 100 euros contables. El porcentaje del 2% "sólo" permitía crear 50 euros. Esto significa llanamente que el  BCE está decidido a salir de la actual crisis de la deuda sentando las bases para un nuevo endeudamiento aún mayor, que de hecho es lo que lleva haciendo desde los años 70, burbuja tras burbuja. Las  terribles consecuencias que la crisis actual está teniendo entre la población se quedarán pequeñas cuando las actuales medidas exploten en nuestra cara dentro de no mucho tiempo.

"En cuarto lugar: suspender por el momento las
operaciones de ajuste que se efectúan el último día
de cada período de mantenimiento. Se trata de una
medida técnica para respaldar la actividad del
mercado monetario."

Muchas de las personas que dirigían los grandes bancos de inversión en torno a los cuales ha girado el capitalismo en las últimas décadas, especialmente en los años previos al estallido de la crisis, están ahora en los puestos de mayor responsabilidad económica y política de la UE y de sus paises. El último caso es el de Luis de Guindos, ministro de economía y competitividad con  Rajoy, y ex consejero de Lehman Brothers. Por supuesto el caso más sangrante es el de Mario Draghi, antes citado. Pero no son los únicos, y justamente en los paises de la UE que más están sufriendo la crisis ex-ejecutivos de esas entidades están en los puestos de más poder. Mario Monti, primer ministro del gobierno técnico de Italia, también fue lacayo de Goldman Sachs. Entre las malas artes de Lehamn Brothers y Goldman Sachs estaban las habilidades a la hora de maquillar los balances contables para disimular ṕerdidas, inventar beneficios, incluso hacer pasar pèrdidas por beneficios. Por eso no debe sorprendernos la soltura que muestran en esta cuarta medida no convencional. Las "operaciones de ajuste", son correciones que se hacen en los balances contables al terminar cada periodo para corregir ciertos errores que se puedan producir entre la realidad y lo que dice el balance (evidentemente para adaptar el balance a la realidad). Por lo tanto, al suspender esas operaciones de ajuste, lo que están diciendo aquí es que  "para respaldar la actividad del mercado" se pintarán las cosas mejor de lo que realmente están. Es lo que hicieron en Grecia sin ir más lejos, bajo el asesoramiento de Mario Draghi. Ahora la técnica se extiende a toda Europa y se institucionaliza con la bendición del BCE.

Para terminar:

"Como se ha manifestado en anteriores ocasiones,
todas las medidas no convencionales de política
monetaria son, por su propio diseño, de naturaleza
temporal."

Sí, las medidas son temporales, sin embargo sus consecuencias serán duraderas y catastróficas. No se trata ahora de advertir de ello a los mandamases de la política europea, porque ellos probablemente ya saben lo que vendrá y les da igual. Es la clase obrera, y especialmente su vanguardia marxista-leninista la que debe conocer a fondo lo que se esconde bajo la alegría con la que el sistema bancario europeo ha festejado esta lluvia de millones que les ha caido encima. Tras los millones de euros lo único que hay es la sangre del proletariado europeo, el presente y el futuro, cuya esclavitud asalariada subirá a niveles de barbarie dignos de las descripciones decimonónicas, salvo que sepan oponer a estas maniobras capitalistas la lucha que merece.

El editorial del BCE no termina aquí, pero estos son por ahora los puntos en que me quería centrar. Si alguien quiere verlo completo, está disponible en el servicio de publicaciones la web del banco de españa, entre otras.


viernes, 9 de diciembre de 2011

La hora final de Senior

Para ayudar a la gente que está leyendo El Capital, voy a intentar explicar en este artículo uno de sus epígrafes. Concretamente, dentro del Capítulo VII del Tomo I "La cuota de plusvalía", desgranaré el punto 3 "La hora final de Senior"

Es un punto breve, sencillo por su contenido, aunque con algunas dificultades derivadas de la forma en que están redactados algunos de sus términos.

Antes de entrar en materia conviene explicar que este epígrafe se inserta en el debate en torno a la duración de la jornada laboral, que fue durante el siglo 19, tal como hoy en dia, uno de los ejes de la lucha de clases.

Para combatir, allá por 1836, una ley que pretendía establecer un límite máximo de 10 horas, los empresarios pusieron a la cabeza de sus argumentaciones a un profesor de Oxford, Nassau W. Senior, quien desarrolló una especie de "teoría" según la cual toda la ganancia que el empresario obtenía se conseguía en la última hora de trabajo, por lo que un recorte de la jornada laboral pondría en peligro la supervivencia de toda la industria.

Vamos a ver en qué consiste esto de la "hora final" tal como lo explica el propio Senior:

“Bajo el imperio de la ley actual, ninguna fábrica que emplee obreros menores de 18 años puede trabajar más de 11 1/2 horas al día, o sean 12 horas durante los primeros 5 días de la semana, y 9 el sábado. El siguiente análisis (!) demuestra que en tales fábricas la ganancia neta se deriva toda ella de la hora final. Un fabricante desembolsa 100,000 libras esterlinas: 80,000 libras esterlinas en edificios y maquinaria y 20,000 libras en materias primas y jornales.
Suponiendo que el capital gire una vez al año y la ganancia bruta ascienda al 15 por 100, tendremos que el volumen anual
de producción de la fábrica está necesariamente representado por mercancías con un valor de 115,000 libras esterlinas ...
Cada una de las 23 medias horas de trabajo produce diariamente 5/115, o sea 1/23 de esas 115,000 libras esterlinas. De estas 23/23 que forman el total de las 115,000 libras esterlinas (constituting the whole 115,000 Pfd. St), 20/23, o sean 100,000 libras esterlinas de las 115,000 se limitan a reponer el capital desembolsado; 1/23, o sean 5,000 libras esterlinas de las 15,000 de ganancia bruta (¡) reponen el desgaste de valor de la fábrica y la maquinaria, y los 2/23 restantes, o lo que es lo mismo, las dos últimas medias horas de cada jornada, producen la ganancia neta del 10 por 100. ”

Dejando de lado algunos errores en este planteamiento que analizaremos más adelante, vamos a desmenuzar el texto.

Tenemos, pues que el capitalista realiza la siguiente inversión:

80000 en edificios y maquinaria
20000 en materias primas y salarios (como no especifica más, se entiende que son 10000 de cada)

Y de ello obtiene una "ganacia bruta" de 15000, dividida en:

5000 de desgaste de los edificios y maquinaria
10000 de ganancia neta.

Por tanto hemos empezado con un capital inicial de 100000 y hemos acabado con capital de 115000. Para analizar como se ha producido ese producto total de 115000 Senior realiza en primer lugar una abstracción del dia de trabajo, y aglutina la producción anual en un día simbólico de 11 horas y media de trabajo, que por comodidad divide en 23 medias horas de trabajo.
Como la producción total es de 115000, y en fracciones de tiempo de trabajo iguales se producen valores iguales, Senior divide 115000/23, y obtiene que cada una de esas 23 medias horas contribuye en 5000 al resultado final.

23/23 = 115000
1/23 = 5000

De ese total, de esas 23 medias horas, ahora Senior asigna a cada partida en la que se dividen las 115000 totales los gastos, con lo que obtiene:

Los 80000 invertidos en edificios y maquinaria se llevan 16/23
Los 20000 invertidos en materias primas y salarios se llevan 4/23
Los 5000 debidos al desgaste de edificios y maquinaria se llevan 1/23
Quedan libres 2/23, es decir 10000, que son la ganancia del empresario, y que dependen, como puede verse, de que esta hora final no sea alterada:

"Por tanto, si, permaneciendo los precios inalterables, la fábrica pudiera trabajar 13 horas en lugar de 11 1/2, se conseguiría más que duplicar la ganancia neta con un suplemento de capital de unas 2,600 libras esterlinas. En cambio, reduciendo 1 hora más al día la jornada de trabajo, la ganancia neta desaparecería, y si la reducción fuese de hora y media, desaparecería también la ganancia bruta"

Más adelante veremos que eso no es exactamente así.

Ahora estudiaremos la situación planteada por Senior siguiendo el esquema marxista:

El capitalista invierte:

90000 en capital constante (80000 en edificios y máquinas y 10000 en materias primas)
10000 en capital variable (salarios)

Sabemos que de ello obtiene una plusvalía de 10000 porque así Senior lo plantea, por lo tanto sabemos que la cuota de plusvalía es del 100%:

cuota de plusvalía = plusvalía/capital variable = 10000/10000 = 100%

Esto quiere decir las dos partes en que debemos dividir la jornada laboral (la primera, en la que el trabajador repone el valor de su fuerza de trabajo, y la segunda, en que produce plusvalía para el empresario) son de igual duración, pues la plusvalía es igual al 100% del capital variable. Así pues tenemos:

                                       5:45h    -----------------   5:45h
capital constante          45000                        45000
desgaste                          2500                          2500
salarios                         10000                               0
plusvalía                               0                        10000
                           Total  57500                        57500

En el capital constante está incluidos los edificios, las máquinas y las materias primas. Si esto se desgranase serían 40000 de edificios y maquinarias y 5000 de materias primas. Es una aclaración que evitará confusiones más adelante, cuando por fuerza haya que separar los edificios y las máquinas de las materias primas. La razón es que edificios y máquinas por un lado, y materias primas por otro, tienen un comportamiento distinto en función de las modificaciones de la jornada total de trabajo. La inversión en edificios y máquinas no varía en función del tiempo. Es la misma tanto si la jornada es de 1, 5, 10 o 20 horas. Lo que varía es el desgaste que sufren, que es proporcional al tiempo en que se emplean. Las materias primas sí varían directamente en función del tiempo. Por eso cuando más adelante estudiemos los casos en los que la jornada de trabajo no se divide en 2 fracciones iguales, si no diferentes, será forzoso separar las materias primas del resto del capital constante.

Como vemos en este esquema, es absurdo hablar de una "hora final". La plusvalía es el resultado del proceso en su totalidad. Para que exista plusvalía tiene que haber un trabajo que no se paga, y para que exista ese trabajo no pagado, debe haber previamente un trabajo pagado, que asegure la subsistencia del trabajador. Además, durante todo ese tiempo, han de existir unos medios de producción que el trabajador usa y gasta mientras trabaja.

La "hora final" de Senior es una hora imaginaria, no real, sólo matemática, en la que se crea valor sin consumir materias primas ni herramientas. Pero la realidad no es así. En la realidad, cada porción de valor creado, contiene valor consumido.

La confusión de Senior viene de que confunde dos cosas que son enteramente diferentes la una de la otra: el tiempo de trabajo, y el producto del trabajo durante un tiempo determinado. ¿Y por qué las confunde? Pues porque si se toman en la proporción adecuada, ambas pueden tener el mismo valor. La silla que un obrero fabrica en una hora de trabajo tiene un valor que viene de dos fuentes: de esa hora de trabajo que el obrero invierte en ella, y de los materiales y herramientas empleados en su fabricación. Si la hora de trabajo tiene un valor de 1000, los materiales empleados en la silla tienen un valor de 2500, y el desgaste de las herramientas tiene un valor de 500, el valor total de la silla será de 4000.
Y como una silla (que es el producto de una hora de trabajo) tiene un valor de 4000, y una hora de trabajo tiene un valor de 1000, 4 horas de trabajo tienen un valor de 4000, es decir, 4 horas de trabajo equivalen (en cuanto al valor que tienen)al producto de 1 hora de trabajo.

Pero "4 horas de trabajo", en abstracto, al margen de la materia en que se emplean, y del resultado que producen, son una cosa bastante difícil de imaginar. Por supuesto dentro del régimen de producción capitalista son una cosa de lo más cotidiano, pues desde que se acepta como conditio sine qua non para el sostenimiento del régimen, que el trabajador no es dueño de lo que produce -y esta es una de los 2 caracteristicas fundamentales con las que Marx define el régimen de producción capitalista- el empresario acepta como algo natural que el trabajador y su producto estén separados, por lo que no ve obstáculo en considerar esas "4 horas de trabajo" como algo con existencia real y significado contable. Y si la explicación que en este epigrafe hace Marx de este asunto está escrita en unos términos que pueden llegar a ser confusos, debemos entender que pretende causar en nosotros la misma extrañeza que sentiría ante tal situación, alguien que la contemplase desde un régimen de producción que no fuera el capitalismo, y que no conseguiría asimilar, con la naturalidad con la que nosotros lo hacemos, que al trabajador se le expropie continuamente el fruto de su trabajo.

Por eso Marx continua su argumentación, lanzando la pregunta clave de todo el asunto:

"¿Cómo, entonces, puede el hilandero producir en una hora de trabajo un valor en hilo que representa 5 3/4 horas de la jornada?"

Es decir, ¿de dónde viene la aparente verdad de aquellos 2/23 de la jornada laboral de Senior en los cuales el obrero produce su salario?

Si se entiende la respuesta a esta pregunta queda despejada la mayor dificultad del epígrafe de la hora final.

Marx responde:

"El valor de uso que produce el obrero durante una hora de trabajo es una determinada cantidad de hilo. El valor de este hilo tiene su medida en 5 3/4 horas de trabajo, de las cuales 4 3/4 se encierran, sin que él tenga arte ni parte en ello, en los medios de producción consumidos hora por hora"

En el fondo, es la reaparición de la dialéctica valor de uso - valor. El producto de una hora de trabajo (el producto del trabajo, la cosa fabricada, no el trabajo en sí), es un objeto, un valor de uso, creado merced al empleo de varias mercancías, cuyo valor se transfiere al producto final, tal como vimos antes en el ejemplo de la silla.
El hecho de que en el texto de Marx la relación sea de 5 3/4 horas de trabajo = el producto de una hora de trabajo es arbitrario. Marx simplemente sigue las premisas dadas por Senior en su supuesto, donde el obrero trabaja 11 1/2 horas, de las cuales, por 5 3/4 horas, se le paga un salario equivalente al valor de lo que ese mismo obrero fabrica en 1 hora de trabajo y por las otras 5 3/4 horas no se le paga nada, aunque produce un valor idéntico, que es apropiado por el capitalista.

"Por tanto, como su salario (el valor de su salario)se produce en 5 3/4 horas (considerando sólo el valor del trabajo, no el valor de lo que se fabrica durante ese tiempo) y el hilo producido durante una hora de hilado encierra (es decir, equivale a) asimismo 5 3/4 horas de trabajo (1 hora de trabajo directamente y 4 3/4 horas en medios de producción), no es ninguna brujería que el valor total de sus 5 3/4 horas de trabajo sea igual al valor del producto fabricado en una hora de trabajo"

Ahora compararemos los efectos de un alargamiento de la jornada hasta 13 horas, y de una reducción hasta 10 horas, tanto según el método de Senior como según el de Marx.

Según Senior, si alargamos la jornada hasta 13 horas, la cosa queda así:

La inversión de 80000 en edificios y maquinaria no varía.
Los salarios y materias primas, que eran 10000 y 10000 aumentan, en proporción al aumento de la jornada, a 11300 y 11300.
Aquí hay que reseñar el error de Senior al medir el salario. Al no distinguir entre la parte de la jornada en la que el trabajador repone su salario y la parte en que genera plusvalía, vincula de manera directa y general la cuantía del salario a la duración de la jornada.
La "ganancia bruta" contiene los mismos elementos que antes, aumentados proporcionalmente al tiempo: 30000 de beneficio menos 5600 de desgaste de los edificios y máquinas.

Como ahora hay 13 horas de trabajo, hay 26 medias horas, cuyo producto queda repartido así:

16/26 = 80000 reponen el gasto en edificios y máquinas
5/26 = 25000 cubren el gasto en materias primas y salarios, y aún sobran 2400
5/26 = 25000 cubren los 5600 de desgaste, y el resto -19400- es beneficio

Por tanto el beneficio total es 19400 + 2400 = 21800, el cual se ha producido según Senior en las últimas 5 medias horas de jornada, o lo que es lo mismo, en las ultimas 2 horas y media.

Vemos que según este esquema, efectivamente, al aumentar la jornada en 1 hora y media el beneficio se multiplica por más de 2 (10000 en la jornada de 11 horas y media, 21800 en la jornada de 13 horas).

Ahora veamos cómo trata Marx el asunto.

Tenemos una inversión de 91300 en capital constante, de las cuales 80000 son edificios y máquinas y 11300 materias primas.
El desgaste, que antes era de 5000, ahora sube en proporción a la jornada de trabajo, hasta 5600.
En salarios se paga lo mismo que antes, 10000 (no 11300, como cree Senior, pues el salario no remunera todo el trabajo, si no la parte de éste destinada a la subsistencia del trabajador -a pagar su fuerza de trabajo. Si para esto, antes eran suficientes 5 3/4 horas de una jornada total de 11 1/2 horas, ahora siguen siendo suficientes también 5 3/4 horas de un total de 13).

Ahora dividimos la jornada en 2 partes: aquella en que el trabajador repone el valor de su fuerza de trabajo, y aquella en que genera plusvalía para el capitalista. La primera dura 5 3/4 horas y la segunda 7 1/4 horas.

                                                                     5:45h    -----------------   7:15h
capital constante (edificios y máquinas)       40000                        40000
capital constante (materias primas)                5000                         6304
desgaste                                                           2500                          3152
salarios                                                          10000                              0
plusvalía                                                                0                        12608
                                                            Total                                              +-120000

Es interesante el esquema de Marx sobre 13 horas con el esquema de Marx sobre 11 1/2 horas. La primera parte de la jornada no varía. La segunda, al margen de los lógicos aumentos de desgaste y de materias primas, tiene todo su interés en el aumento de plusvalía generada por el trabajo no retribuido.

Independientemente de que hayan pasado casi 200 años desde que fueron presentados los argumentos de Senior aquí analizados contra la reducción de la jornada, su contemplación deja patente cómo tanto entonces como hoy el capitalismo tiene la necesidad de desangrar y explotar al trabajador mediante un minucioso control del tiempo. Así se explica el ansia que vivimos hoy en dia, por parte de los empresarios, para reducir el coste de la fuerza de trabajo, por medio de reformas laborales y aumentos generales de precios que no son si no una manera disimulada de aumentar la plusvalía respecto al salario.
El cero que vemos en el esquema marxista adornando la casilla del salario en la columna de la derecha aglutina y explica toda la pobreza, explotación y desesperación a la que la clase obrera se ve condenada en este régimen.

Contrariamente a lo que dice Senior, vemos que el beneficio no se duplica por aumentar la jornada de 11 1/2 horas a 13. La tasa de explotación ha pasado del 100% al 126% (12608/10000). Es un aumento del 26% no del 100%.

"Y no ofrece tampoco ni la más leve duda que sí arrancáis a vuestros obreros 13 horas al día en vez de 11 y media, lo que en vosotros no es por cierto ninguna fantasía, esta hora y media mas va a aumentar la plusvalía arrojada, haciendo que ésta sea de 7 1/4 horas en vez de cinco horas y 3/4 y aumentando la cuota de plusvalía del 100 por 100 al 126 2/23 por 100. Seríais demasiado osados si creyérais que, por añadir hora y media a la jornada de trabajo, la cuota de plusvalía va a subir del 100 al 200 por 100 y aún más, “más que a duplicarse”."


Ahora veremos qué sucede cuando reducimos la jornada a 10 horas, segun Senior.

Se mantiene intacta la inversión en edificios y maquinaria  80000
el desgaste se reduce en proporción al tiempo, a 4347
también se reduce el gasto en materias primas, a 8695
los salarios se reducen también, a 8695
(de nuevo la erronea visión que tiene Senior de los salarios. Si al reducirse la jornada se reducen los salarios en igual medida, podemos: A- asumir que ahora al trabajador ahora se le paga por debajo del valor de su fuerza de trabajo, por lo que no podrá reponerla adecuadamente, o B- Asumir que antes se le pagaba por encima del valor de su fuerza de trabajo, lo cual está en contra de la ley del intercambio de equivalentes, que es el sustento de la economía clásica a la que Senior pertenece. Por tanto, aunque se acorte la jornada dce trabajo, el coste del salario no varía, del mismo modo que el precio de una máquina es el mismo tanto si es usada 6 horas al dia como si es usada 12 horas al dia).

La inversión total es, pues de 101737, y hay 20 medias horas de trabajo para cubrirla, que no son suficientes, pues 1/20, como vimos en el los casos anteriores, produce un valor de 5000. Como las condiciones de productividad no han variado ("permaneciendo los precios inalterables" dice senior), en 20 medias horas se alcanza un valor de 100000, que no alcanza a cubrir los gastos. El capitalista se va a la quiebra, según Senior.

"reduciendo 1 hora más al día la jornada de trabajo, la ganancia neta desaparecería, y si la reducción fuese de hora y media, desaparecería también la ganancia bruta”.

Veamos ahora cómo trata Marx esta situación:

Tenemos una inversión en capital constante de 88695 distribuida en 80000 para edificios y maqinaria y 8695 para materias primas.
El desgaste es de 4347.
La fuerza de trabajo se paga a su valor, 10000.
La inveresión total es por tanto de 103402.

La jornada se divide como siempre en la parte en que el trabajador para sí mismo y la parte en que trabaja para el empresario. La primera no varía, dura 5:45 horas, la segunda disminuye a 4:15 horas

                                                                        5:45h    -----------------   4:15h
capital constante (edificios y máquinas)          40000                        40000
capital constante (materias primas)                   5000                         3695
desgaste                                                              2500                          1847
salarios                                                             10000                              0
plusvalía                                                                   0                          7391
                                                            Total                                              110433

Así pues, la empresa sigue rindiendo beneficios (7391), incluso pagando los salarios a su valor y no como hacía Senior.
En este caso la tasa de plusvalía es del 73% (7391/10000)

"pecáis de excesivamente pesimistas si teméis que, por reducir la jornada de trabajo de 11 horas y media a 10 horas y media, va a malograrse toda vuestra ganancia. Nada de eso. Si todas las demás circunstancias permanecen invariables, la plusvalía no
hará más que bajar de 5 3⁄4 a 4 3/4 horas, lo que supone todavía, por cierto, una cuota de plusvalía bastante aceptable: el 82%"

Vemos que incluso recortando la jornada hasta 10 horas se sigue produciendo una ganancia considerable para el capitalista.

En conclusión, el estudio de este epígrafe nos sirve de ejemplo de cómo desmontar brillantemente todas las argucias de la economía burguesa para justificar lo injustificable. Para ocultar con mentiras la naturaleza salvaje del capitalismo. La plusvalía, el beneficio, la gananacia neta, o como se le quiera llamar, no reside en ningún lugar abstracto, ni en las virtudes del hombre ahorrador, ni en el ímpetu de los "emprendedores", ni en los ojos de lince de los tiburones de las finanzas para ver las oportunidades del mercado. No hay inventos, ni mágicas horas finales. Sólo hay explotación, ceros en la casilla de los salarios, cuando al trabajador se le saca la vida por un beneficio empresarial. El ansia desquiciada de este régimen voraz de perpetuarse para beneficio de unos pocos y sufrimiento de la mayoría.

domingo, 27 de noviembre de 2011

CONSUMIDORES Y TRABAJADORES - La necesidad de los Comités para la Unidad Obrera

Para entender la necesidad de desarrollar, dentro del movimiento obrero-sindical, los llamados CUO, hay que ir más allá del fracaso de los sindicatos mayoritarios en la defensa de los intereses de la clase obrera frente al capitalismo durante el periodo democrático.

Si tales sindicatos acertaron o se equivocaron en determinadas luchas o reivindicaciones, si les faltó firmeza o energía, o rapidez, en ciertas ocasiones, o incluso si sus puestos directivos han sido ocupados por personas inadecuadas, son cuestiones irrelevantes ahora. De hecho, incluso si las personas más honestas y capaces hubiesen ocupado su lugar, y se hubiesen desarrollado correctamente las luchas y las reivindicaciones, ha habido, desde la raiz misma de la lucha obrera, un elemento que la ha torcido y que la ha condenado al fracaso en terminos generales durante este periodo.

La cuestión ni es nueva ni es misteriosa, y está perfectamente puesta en claro por Marx, cuando distingue dos ámbitos: la circulación de mercancías y la producción de mercancías:

"La órbita de la circulación o del cambio de mercancías, dentro de cuyas fronteras se desarrolla la compra y la venta de la fuerza de trabajo, era, en realidad, el verdadero paraíso de los derechos del hombre. Dentro de estos linderos, sólo reinan la libertad, la igualdad, la propiedad, y Bentham. La libertad, pues el comprador y el vendedor de una mercancía, v. gr. de la fuerza de trabajo, no obedecen a más ley que la de su libre voluntad. Contratan como hombres libres e iguales ante la ley. El contrato es el resultado final en que sus voluntades cobran una expresión jurídica común. La igualdad, pues compradores y vendedores sólo contratan como poseedores de mercancías, cambiando equivalente por equivalente. La propiedad, pues cada cual dispone y solamente puede disponer de lo que es suyo. Y Bentham, pues a cuantos intervienen en estos actos sólo los mueve su interés. La única fuerza que los une y los pone en relación es la fuerza de su egoísmo, de su provecho personal, de su interés privado.
Precisamente por eso, porque cada cual cuida solamente de si y ninguno vela por los demás, contribuyen todos ellos, gracias a una armonía preestablecida de las cosas o bajo los auspicios de una providencia omniastuta, a realizar la obra de su provecho mutuo, de su conveniencia colectiva, de su interés social.
Al abandonar esta órbita de la circulación simple o cambio de mercancías, adonde el librecambista vulgaris va a buscar las ideas, los conceptos y los criterios para enjuiciar la sociedad del capital y del trabajo asalariado, parece como si cambiase algo la fisonomía de los personajes de nuestro drama. El
antiguo poseedor de dinero abre la marcha convertido en capitalista, y tras él viene el poseedor de la fuerza de trabajo, transformado en obrero suyo; aquél, pisando recio y sonriendo desdeñoso, todo ajetreado; éste, tímido y receloso, de mala gana, como quien va a vender su propia pelleja y sabe la suerte que le aguarda: que se la curtan."
(El Capital, Tomo 1, Sección 2, Cap 4, 3.Compraventa de la fuerza de trabajo)

La descripción no podría ser más exacta, y si Marx a veces escribe con estilo difícil, la experiencia cotidiana de todos nosotros se encarga de aclarar cualquier punto oscuro.

Por un lado tenemos una órbita de la circulación, donde reina la seguridad jurídica: libertad, igualdad, propiedad, y beneficio. Esto es el mercado, y los consumidores sabemos el alto grado en que, como tales, la sociedad nos protege. Los derechos de los consumidores, las organizaciones de consumidores, los institutos de defensa de consumidores y usuarios, la implacabilidad de la justicia ante las violaciones de estos derechos, forman un vivo entramado que hace sentirse poderoso y protegido incluso al más humilde consumidor. Si descubriéramos que en el restaurante en el que acabamos de comer, nos han servido un flan caducado -aunque sea por horas- lo menos grave que podríamos hacer sería abroncar a los camareros y marcharnos sin pagar.
Nótese que en tal situación, la fecha de caducidad estampada en el envoltorio del flan se convierte en un título jurídico de primera categoría, que da al consumidor la capacidad de hacer que se tambalee cualquier manifestación del poderoso capitalismo.

Por desgracia la mayoría de los consumidores son también trabajadores, alternativamente. Consumidores fuera de la jornada laboral. Trabajadores durante la jornada laboral. Trabajadores de 9 a 17. Consumidores el resto del tiempo, mientras el cuerpo aguante y quede dinero. Trabajadores en la fábrica, consumidores en cualquier otro sitio.
Y en la fábrica -en la órbita, no de la circulación, si no de la producción- las cosas cambian. Ahí ya no entramos como consumidores, sino como trabajadores. Entramos como mano de obra, para ser nosotros mismos consumidos por quien paga y manda, el empresario. El sí sigue siendo ahí dentro un consumidor pleno de derechos, con lo que ello implica. Nosotros sabemos que cuando estamos dentro de la fábrica haremos todo lo que él nos ordene. Sea cual sea nuestra categoría profesional (si es que nuestra legislación laboral aún distingue categorías), soldaremos si se nos manda soldar, fregaremos si se nos manda fregar, empaquetaremos si se nos manda empaquetar, y traeremos cafés si al jefe le apetece. Y si nos manda quedarnos hasta más tarde de nuestra hora de salida, nos quedaremos, y si no respeta nuestros descansos, nos callaremos, y si se salta las medidas de seguridad o de formación, da igual, no protestaremos. Ni se nos ocurre esgrimir, en esas circunstancias, nuestro contrato de trabajo, diga lo que diga. Si nuestra hora de salida debió ser hace 45 minutos, nos aguantamos. Aquí no hay hora, ni fecha de caducidad que valga. Esto no es un flan caducado, es un simple trabajador cansado. No hay organización de usuarios, ni legislación que nos proteja, y todo lo que podemos hacer es dar gracias por tener un trabajo y no perderlo.

La situación en su conjunto, vista con ojos proletarios, es curiosa. Tenemos una especie de doble estatuto jurídico, según la hora del dia. Nuestra libertad y nuestro derecho son máximos cuando no estamos trabajando, pero se reducen a la nada durante las horas de trabajo.
Y resulta paradójico comparar por una parte el poder supremo que una fecha de caducidad estampada en un flan nos da en un restaurante como consumidores, con el por otra parte valor nulo de las claúsulas de los contratos de trabajo de los trabajadores de ese restaurante, o de otro cualquiera.

Esta paradoja no es una anomalía, si no el resultado de que los conceptos de Libertad, Justicia, Propiedad e Igualdad que reinan en nuestra sociedad sean puramente burgueses. Y como "la ideología de la clase dominante es la ideología de las clases dominadas", esa forma de analizar la realidad ha impregnado y contaminado también las instituciones encargadas de encabezar la lucha proletaria: los sindicatos.

Pero este texto no va contra los sindicatos. Si han sucumbido a la salvaje arremetida del capitalismo desquiciado de los últimos 30 años, no han sido los únicos. La ola capitalista ha borrado practicamente todo a su paso, e incluso el más ferreo marxismo-leninismo tuvo sus momentos dubitativos tras la caida de la URSS.
Los sindicatos, son necesarios, y hoy más necesarios que nunca. Deben ser defendidos y reivindicados, regenerados, y su poder debe aumentar, su número de afiliados debe multiplicarse, su actividad debe encaminarse hacia la unión efectiva de la clase obrera, haciendo especial hincapié en el despertar de la conciencia que todo proletario debe tener respecto al hecho crucial de la lucha de clases: que la propiedad privada de los medios de producción no es algo que brote espontaneamente de la naturaleza, que es un producto de la historia, y que mediante cambios en el equilibrio de fuerzas sociales esa propiedad puede modularse y matizarse en beneficio de los trabajadores- sin que ello suponga transgredir ninguna ley fundamental de la humanidad- e incluso abolirse.

Este es el objetivo con el cual nacen los CUO, extender esa conciencia entre la clase obrera, independientemente de la filicación sindical, y dotar a todas las luchas de una unidad de acción edificada sobre esa base ideológica.

No hace falta argumentar que la unidad de acción es necesaria. Las protestas aisaldas de los trabajadores de cada sector, o de cada centro se encontrarían de frente con el bloque único capitalista, que las aplastaría sin despeinarse.

Pero incluso la unidad de acción, una solidaridad obrera masiva, sería inútil si descansase sobre una base equivocada. Los temibles y viejos cantos de sirena de la socialdemocracia reformista son un peligro real, que diluiría las luchas masivas en derrotas sin freno. Millones de obreros arrastrados a protestar en defensa del estado del bienestar se encontrarían, tras un par de manifestaciones, solos, divididos, cansados, perdidos, estupefactos e impotentes. El fascismo, por su parte, es otro peligro nada hipotético, si la necesidad de la clase obrera de sentir que hace algo para cambiar las cosas no se transforma en un conocimiento objetivo acerca de por qué hay que cambiar las cosas, si no en rabia lumpenizada.

La lucha en defensa de los sectores públicos y otros derechos que se consiguieron a base de sangre y fuego, ahora amenazados, es importantísima, pero no debe ser considerada la lucha esencial de la clase obrera en estos tiempos. Siguiendo el analisis marxista que distingue circulación (mercado) de producción(trabajo), esas reivindicaciones caen dentro de la órbita de la circulación. Defienden una sanidad pública, o una educación pública, más como consumidores que como trabajadores. Esto no quita importancia a tales luchas. En su momento se consiguió arrancar esos compromisos a la burguesía, y ahora la burguesía los reclama. No se debe ceder ni un ápice en la lucha contra el expolio de los servicios públicos, pero si queremos llevar las de ganar, debemos marcar nosotros las reglas de la batalla.

En el corazón del Estado, en los principios morales de la sociedad, terrenos que la burguesía ha ocupado unanimemente, y desde donde proclama lo que es la Libertad, la Democracia, la Propiedad, y otras cosas, siempre de acuerdo a sus intereses de clase, el proletariado debe estampar sus propias concepciones, sin el menor complejo, temor, ni verguenza, echando a la burguesía a un lado, para hacerse con un sitio propio, del que ahora carece. Esa es la lucha que debe ser considerada esencial, y sólo así se dara coherencia y unidad a las demas luchas que la clase obrera debe encarar sin flaqueza en lo que se avecina.

Y la clase obrera sólo tiene una manera de hacer esto: afirmarse como tal, allí donde se convierte en clase obrera: en los centros de trabajo.
"Afirmarse como tal" significa alzar la voz, y postularse como dueña de su propio destino. Reclamar, no una mejora salarial, no unas condiciones sanitarias, no tal o cual favor, si no reclamar su condición de clase generadora de la riqueza social, y su derecho a participar en el fruto de su trabajo. La clase obrera debe atreverse a ejercer el mando en los centros de trabajo, y a refrenar sin pudor cualquier altanería por parte de los empresarios.
Eso es reclamar la parte correspondiente del pastel, y lo demás son migajas.

La lucha de los CUO es pues, por así decir, una lucha hacia abajo. Desde los centros de trabajo hacia las entrañas de la sociedad, hacia el régimen de producción.
Sin CUO no habrá revolución, pero es peor aún. Sin CUO no habrá nada dentro de unos años, excepto Sociedades Anónimas y esclavos.